
Recientemente he visto SMILE (2022) primer largometraje del novel Parker Finn, al cual le agradecemos nunca más discernir entre cordialidad o grima la próxima vez que alguna persona te sonría.
Inspirándose en el corto Laura Hasn’t Slept (2020, de su autoría) Smile cuenta cómo, a partir de un evento muy traumático con un paciente, la doctora Rose Cotter comenzará a experimentar hechos aterradores, mermando su vida y llevándola en una búsqueda de respuestas y soluciones.

Dotada de los elementos comunes del género, no sobresale en la puesta en escena de algo original aunque sí funciona, lo hace al equilibrar cada cliché, cada jump scare típicos del terror, con una fotografía muy buena y sobre todo con un banda sonora que evocan esa angustia, esa ansiedad que siente el personaje principal y que se transmite al espectador. A pesar de ser su primer audiovisual de peso, Parker Finn ajeno a la consecución de lo real maravilloso, acierta, trabajando sobre todo en potenciar cada componente que conforma un buen susto.

Las interpretaciones son correctas, comenzando por Sosie Bacon como Rose (no relacionar con ningún producto cárnico mas sí con Kevin Bacon) la cual interpreta correctamente ese marchitar personal, ese descenso a los infiernos. Kyle Gallner (Joel) como la ex-pareja, todo comprensión y apoyo incondicional, Jessie T. Usher (coincidencia nominal aunque esta vez sin relación) como Trevor, su prometido, clásico en su postura de: “te has escuchado a ti misma…no puedo hacer esto ahora mismo”. Robin Weigert como la terapeuta de voz suave y calmada, Gillian Zinser (Holly) la hermana te escucho pero no te creo, Kal Penn (Jakson) como su jefe, el tradicional “por favor, escúchame, necesitas ayuda” y mi favorito: Matthew Lamb, el sobrino de Rose y personaje más traumado por los eventos del film, mucho más que la propia protagonista. Créanme.

Mención especial de dos cosas: la primera es que, visto lo que sucede, te cuestionas si no hubiese sido más interesante la postura de ciertos personajes en el desenlace. Y segundo, lo poéticamente creepy de la escena final.

🙂
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